martes, 17 de octubre de 2006

Prólogo



Paco sabe. Paco sale. "Paco, sale esa carne que hoy viene a comer el Rey". Paco sala. Paco en la sala: "Venga Teresa, venga esa sal gruesa que salen ya los comensales viajando por la meseta espesa hacia esta mesa". "Ahi viene el Rey!", gritó el peón como un gallo y se crisparon las crestas de los pavos, y el tibio descanso del campo se tomó un descanso. Aquí llega el Rey arriero, el ídolo pagano de los braseros, el que imprime un resplandor en el oscuro rojo resero. El Rey que apalabra tus palabras, el Rey que fracciona tus enteros. Y Paco sabe. Sabe que el cielo pierde su color cuando llueve, que después del ocho viene el nueve, y que si la carne de todos esos novillos no sirve ni para chorizo de galpón, bien sabe Paco que entonces Rey mata peón... Pasen y vean. Y lean. Y sientan. Y devuelvan la mirada.

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